Nostalgia Retrasada

Hacía mucho tiempo que no escudriñaba algún volumen de mi pequeño diario. Anoche lo saque del continente que lo contenía, le quite el papel film que le puse para protegerlo… Y me fui a una fecha muy concreta: unos días antes de tu cumpleaños, exactamente una semana ¿Te acuerdas? Esos días no escribí, puesto que no estaba en casa, sino conociéndote a ti, y no me llevé el diario, mas apuntaba notas en el móvil como recordatorio para luego plasmarlo en el diario.

Recuerdo que ese día bajé a Murcia, varias horas antes de coger el autobús a nuestro punto de encuentro, para solucionar unos asuntos que ahora no vienen a cuento. Cuando acabé, me fui poco a poco y a un paso tranquilo hacia la estación de autobuses y como me daba tiempo, decidí ir a comer. Cerca de donde se me requiso, había un restaurante turco de suma confianza que está alojado en el barrio del Infante, así que después fui a comer allí antes de coger el bus, porque tenía tiempo de sobra. Por cierto, recomiendo ese restaurante, pulsa aquí si quieres saber dónde está.

Después de comer retomé el camino hacia la estación. Ya allí, yo con el billete en mano, empezaron a pasar pensamientos, no negativos, ni de mido; pero sí de incertidumbre. No sabía a dónde iba, sé a lo que iba, iba a conocerte. Mas esa pregunta se volvió a formular ¿Serás como te he conocido? Entonces, si no recuerdo mal, te mande mensajes de que me rajaba y tú me contestaste que si bajabas a Murcia, me buscarías y me darías una paliza. Para demostrarte que ya estaba en el autobús, te mande un selfie autorretrato. Me acuerdo que el viaje se me hizo largo; pero claro, hasta que no estaba cerca de nuestro punto de encuentro no se me hizo corto. Se hizo corto, no por estar cerca, sino porque ya no había vuelta atrás y en breve te iba a ver.

Ya, desde la ventanilla del autobús te intercepté. Bajé, cogí mi mochila y me dirigí a ti. Sinceramente, no esperaba la altura que tienes, mas no me importó. Después de darnos dos besos de bienvenida, me dijiste que te siguiese. Hablamos de muchas cosas, reímos hasta el hotel y durante el camino te molestaba que yo anduviese tan rápido.

Esos cuatro días y tres noches los hiciste inolvidables. Casi todas nuestras comidas fueron basura: tanto la comida que compramos, como la comida que comimos fuera del hotel; eso sí, la única comida que no fue basura, fue aquella que hicimos en aquel restaurante vegetariano. Porque la que comimos fue wok y hamburguesas, pero no nos quejamos ninguno de los dos. Probé mi primer café Starbucks©. También me enseñaste mucho acerca de esa ciudad que yo creía que no existía lo que en ella yo vi, saqué tu lado más tierno en aquel parquecillo… Te acuerdas ¿No? Porque aunque tu piel se muestre tan dura como un muro de hormigón, saqué la suavidad de seda que tiene tu alma, y me miraste fijamente y me lo reconociste: “Me gusta estar así, me pasaría así mucho tiempo”.

Y ahora que lo recuerdo, vimos una buenísima película… No sé si a ti te gustó, pero a mí me encantó. Y si no recuerdo mal, vimos “Prisioneros” y después de ella, nos tomamos un par de cócteles y acabamos con muchas risas. Al día siguiente, nos fuimos de picnic al río y me encantó estar tumbado junto a ti en la suave hierba, me sentí muy sosegado y sabes que me hubiera gustado estar todo el tiempo allí si la noción del tiempo no existiese.

Antes de terminar quería decirte algo:

Xica26, que ya no eres 26 me alegro de haberte conocido. Eres una chica muy sensible, aunque tú no lo quieras demostrar. Eres una chica risueña, extrovertida, íntegra, con valores y luchas por lo que quieres. Ya sabes que te debo algo, pero no lo hice por egoísmo; sino para devolvértelo cuando nos encontrásemos de nuevo. Eres sincera, puesto que no te gustaba que fumase y junto con tu integridad, no nos despedimos como, al menos, yo quise. El tabaco, me dejó tirado por mi culpa. Así que sé que tú recuperarás lo que yo te debo, y aunque me digas que no, yo me despediré como yo quise en nuestro primer encuentro.

Finalmente, el viaje de vuelta se me hizo más corto y solamente por la ventanilla solo veía los tenues tonos rojos de los últimos rayos vespertinos del Sol. No me importaba y no me puse triste, porque sé que volveré a verte.

Texto dedicado a THR. Extracto sacado de mi Diario Vol. XI

El Solitario de Juárez

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Acerca de Solitario de Juárez

Estudiante de Bioquímica en la UMU Agricultor Runner y Caminante
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